Edición Enero a Marzo 2018 Nº 116

Protección para animales abandonados
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Protección para animales abandonados

Sin duda, Bela le cambió su entorno, su forma de ver el mundo, su amor por los animales y, sin saberlo, potenció en él la mentalidad de empresario. César Augusto Bedoya Martínez acudió un día al llamado de unos amigos de una finca, quienes preocupados por el abandono de una perrita lo buscaron para que actuara, porque sabían de su nobleza con los animales.

César Augusto la desamarró y la acogió. La escena transformó muchas cosas en él. Bela, de raza Cocker S,  estaba desnutrida, con fuertes señales de maltrato, y, a pesar de que recibió atención de médico veterinario, necesitaba la compañía de un ser humano que le ayudara en la recuperación de sus traumas.

Como si no fueran suficientes las señales, al día siguiente presenció un fuerte accidente en la vía a Calarcá, en el que una mujer en moto atropelló a un perro negro en una curva totalmente oscura, dejando un saldo trágico pues los dos salieron gravemente afectados. Desde ese momento empezó a pensar en cómo “iluminar” la vida de los animalitos.

Estudiante del técnico en Electricista Construcción Residencial, del Instituto Comfenalco, decidió enfocar sus esfuerzos a desarrollar un proyecto que atendiera perros y gatos en situación de indefensión y abandono, para que sufran menos ante la imposibilidad de comer y desplazarse mejor en lugares oscuros.

César creó un dispensador automático que suministra agua y alimentos para animales desprotegidos, con un panel solar que se recarga para tener disponible siempre la batería, y con un encendedor de luces led que luego de ser colgado en sus cuellos les permite identificación y movilidad a pesar de la oscuridad.

Lo llamó Alimentamor porque su principal propósito es que los animales encuentren alimento y disminuyan los efectos del abandono. Con el panel solar, un circuito, emisor de señal o sensor y válvula eléctrica, el dispensador tiene una capacidad de 12 kilos y 20 litros de agua.

Mientras encuentra respaldo institucional, pues su visión es que los departamentos de Colombia los adquieran según sus necesidades, se financia con reciclaje de tapas plásticas, ya que además de buscar generar conciencia sobre la responsabilidad que todos tenemos con los animales, también lo hace respecto al cuidado que debemos tener con el medio ambiente.

Su proyecto avanza, y, de paso, su amor por Bela, con quien ensaya y ensaya, mide los sensores y los circuitos en el collar que deben llevar los animales, y con quien alimenta su sueño de que pronto Alimentamor sea una opción autosostenible para las ciudades y el medio ambiente.

Tags: Instituto,Protección para animales abandonados

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