Edición Abril a Junio 2018 Nº 117

La joven contadora de historias
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La joven contadora de historias

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Con la historia de su papá, que casi se muere cuando sin darse cuenta una aguja se le clavó en el corazón, Daniela Castillo Henao se ganó un concurso nacional de cuento. Nacida en Armenia, criada en La Fachada, a sus 16 años ella sueña con ser periodista y seguir escribiendo casos de la vida real.

Daniela aún no había nacido —ni siquiera era un proyecto— cuando el que sería su padre estuvo a punto de morir: una mañana cualquiera de 1993, José Einar Castillo amaneció con una aguja incrustada en su corazón. La noche anterior se le ocurrió arreglar la camisa de dormir. Al terminar, guardó la aguja en el bolsillo y se acostó. No se dio cuenta de lo acontecido, ni siquiera le dolió, pero en la mañana supo que algo andaba mal cuando despertó con asfixia, y la delgada y puntiaguda aguja ya no estaba. Lo tuvieron que llevar de urgencia al hospital, y practicarle una cirugía a corazón abierto.

Sobrevivió. Y esa anécdota de la aguja que casi le cuesta la vida se volvió tema de recordación en la familia. Daniela, que nació siete años después, en 2001, creció escuchándola. Y un día, no hace poco, decidió escribirla. Como una buena reportera, habló con su mamá, Marta Lucía Henao, con su papá, José Einar, y con otros que vivieron de cerca ese momento. Así nació El corazón y las penas abiertas, la crónica con la que ganó, en enero de 2018, el primer puesto en el Concurso Nacional de Cuento RCN-MEN.

En la más reciente versión de este concurso se inscribieron 3.500 instituciones educativas, tanto públicas como privadas. Además, participaron 252 instituciones de educación superior. En total, participaron cerca de 24.000 estudiantes de 701 municipios de Colombia. Por nuestro departamento participaron 408 jóvenes, y 15 de ellos llegaron a la semifinal. Daniela Castillo, por supuesto, representó al Quindío, a Armenia y a su colegio, Ciudadela Sur. Ella vive cerca de allí, en el barrio La Fachada.

Ciudadela Sur ya ha tenido otros ganadores de este premio, entre ellos Katty León Zuluaga, quien ahora es docente de la institución y convenció a Daniela de participar. Ella creó un semillero taller de escritura creativa, y en ese espacio surgió y se desarrolló la idea de darle vida en una crónica a la historia de José Einar y la aguja que casi le cuesta la vida. De allí también salieron los relatos La noche esperada, de Katherine Robles, y Un crimen con sonrisa cautivadora, de Juan Daniel Restrepo, que llegaron a la final de esta reciente edición.

«La profesora nos dijo que había un concurso de RCN que era muy bueno. Nos motivó a escribir, y pensé que valía la pena intentarlo. Ella nos ayudó, nos dio tips para mejorar el escrito, nos ayudó en la corrección, y lo enviamos. Eso fue en agosto del año pasado. En noviembre nos dijeron que estábamos entre los primeros cien, y en diciembre, que ya era finalista en la categoría cuatro, que es la de estudiantes de noveno, décimo y undécimo».

Daniela recuerda que una noche de enero la llamaron para decirle que había ganado. Estaba sola en ese momento, y, hasta que llegaron sus padres, ella tuvo que aguantarse las ganas de decírselo a ellos y a sus dos hermanos. Felicitaciones, abrazos, orgullo de padres. El premio: un viaje a Cartagena con un acompañante y todo pago para ser parte del Hay Festival, además de estar en el selecto grupo de personas que asisten a talleres con los invitados, y, por último, ver su crónica en el libro que pronto se publicará con los relatos ganadores en las diversas categorías.

«Fui con mi mamá, estuvimos tres días en Cartagena, felices. Asistí a los conversatorios, y en los talleres conocí docentes de mucho prestigio que me incentivaron a escribir más». Contar historias es de las cosas que más le gustan a Daniela. Tiene 16 años, y escribe desde los 12. De hecho, ya había sido merecedora de un diploma que el colegio le otorgó por un cuento que hizo sobre un guerrillero. La realidad es un tema que la cautiva, sobre eso quiere escribir, por eso sueña, ahora que terminó undécimo, con estudiar Comunicación Social y Periodismo. Talento hay, lo que hace falta son los recursos.

 

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