Edición Octubre a Diciembre 2017 Nº 115

Curiosidades léxicas del Quindío
Lenguaje

Curiosidades léxicas del Quindío

Durante años he tenido el honor de escribir en las páginas de esta revista sobre temas relacionados con el lenguaje. La única palabra que he tenido que cambiar es tarabita, voz usada en Cundinamarca para referirse al cable que en el Quindío se conoce como tirolina. Nada más. Eso significa que el idioma que usamos ustedes y yo es el mismo, salvo por el aludido cable.

La explicación de tal coincidencia me la dio alguna vez Miguel Ángel Rojas, historiador y periodista. Me dijo, en alguno de nuestros escasos pero enriquecedores encuentros, que la colonización antioqueña la había hecho también gente de Cundinamarca. Quizá por ello, tenemos ancestros comunes y lenguaje bastante parecido.

Por esa razón no he tenido que hacer nunca el glosario de equivalencias dialectales que me permitan moverme cómodamente por los caminos quindianos. Sé que cuando voy a Antioquia debo cambiar esfero por lapicero; en el Valle del Cauca, cruasán por pancacho; en los Llanos Orientales, vi por miré, y en Cartagena, Coca-Cola por Kola Román. Sé que en Medellín no debo usar cachucha, que en la Argentina no debo coger nada, que en España no debo hacerme en ninguna parte, y que en Venezuela no podemos dejarnos de vainas…, pero en el Quindío, créanmelo, no he tenido que cambiar sino tarabita por tirolina.

Sin embargo, y con la ayuda de la obra de Miguel Ángel Rojas y de Luis Eduardo Álvarez Henao, hice este pequeño inventario, homenaje al Quindío, a Armenia y a Comfenalco, que me han acogido como suyo.

Quindío
El departamento toma el nombre de su principal río, el río Quindío, cuyas aguas cristalinas alimentaron a los habitantes de toda la región y a sus animales, y sirvieron para regar cultivos y favorecer el desarrollo agroindustrial de la zona. Hoy sus virtudes han disminuido en la misma proporción en que ha aumentado su contaminación. Otros departamentos que han tomado el nombre de su principal río son Amazonas, Cauca, Caquetá, Magdalena, Meta, Putumayo, Risaralda, Vaupés y Vichada.

Palma de cera del Quindío
Nuestro árbol nacional lleva en su nombre el del departamento: palma de cera del Quindío. Esta palma se cultiva especialmente en el valle de Cocora. Con sus hojas se elaboraban hasta hace unos años los ramos usados en las iglesias católicas de todo el país para la celebración del Domingo de Ramos. Esa actividad alarmó sobre su posible extinción, por lo que fue prohibida.

Armenia
Armenia es el nombre de un país que queda en el oriente de Europa, casi llegando a Asia, sin salida al mar, y que formó parte de la Unión Soviética. Fue la primera nación en declararse oficialmente cristiana, en el siglo IV, y tiene una rica tradición cultural. La palabra Armenia significa simplemente ‘tierra de los armenios’. El patriarca de los armenios es Hayk, hijo de Togarma, hijo de Gomer, hijo de Jafet. Y Jafet es nieto del muy conocido Noé, el del Arca que salvó del diluvio a su familia y a varias parejas de animales. La capital del Quindío es homónima de ese país del Cáucaso, posiblemente por coincidencia, o posiblemente porque sus fundadores le dieron un nombre europeo, como lo tienen otros municipios quindianos, Génova, Montenegro, Córdoba, y muchos lugares del resto del país, Cartagena, Sevilla, Andalucía.

Cuyabro
El gentilicio popular de los nacidos en Armenia, Quindío, es cuyabro. Según explica Rojas, el nombre corresponde a una planta rastrera, que se daba silvestre en la región donde nació Armenia. Los habitantes de Calarcá, viejos rivales de los de Armenia, les decían cuyabros, por respetuosos de lo europeo y sumisos, mientras que ellos, los calarqueños, más ajenos a lo foráneo y más afines a lo autóctono, habían cambiado el nombre europeo de su municipio por el del cacique pijao Calarcá.
Un gentilicio más formal, aunque menos usado para los de la capital quindiana, es armenio, aunque el Instituto Geográfico Agustín Codazzi quiso imponer el de armenita.

La Ciudad Milagro
Podrían pensar las nuevas generaciones que el milagro al que alude el sobrenombre de Armenia es el de haberse recuperado del terremoto de 1999, pero no. Ese nombre se lo puso el maestro Guillermo Valencia, hace casi un siglo, en la inauguración de una de las líneas férreas que pasaban por Armenia.

Filandia
Hay dos teorías sobre el origen del nombre de este municipio quindiano. Una, que los fundadores antioqueños, muy letrados, al llegar a las montañas donde se comenzó a construir el pueblo, crearon el nombre Filandia a partir del término latino filia, ‘hija’, y el inglés land, ‘tierra’, para significar ‘hija de la tierra’. La otra teoría, que sostienen quienes no creen que los colonizadores fueran gente tan culta como para saber latín e inglés, dice que simplemente le pusieron el nombre de un país europeo, Finlandia, pero al escribirlo, se equivocaron, perdieron una de las enes, y quedó Filandia. Así no más.

Usted
Pese a la colonización antioqueña, y al legado cultural paisa, los quindianos no vosean, como los antioqueños, sino que se tratan de usted, y entre las nuevas generaciones, de tú.

Guadua
Este pasto gigante, que sirve para construir casas y puentes, es nativo de los Andes colombianos y ecuatorianos, y se cultiva de manera especial en el Quindío. Humboldt lo llamó bambusa guadua, nombre que incluye la palabra bambú, de origen malayo, llevada a Europa por los portugueses. De la proliferación de guadua nativa son testigos algunos topónimos, como Cañasgordas, en el departamento de Antioquia; Cañaveralejo, zona de Cali, conocida por albergar la plaza de toros, y Guaduas, Cundinamarca, cuna de la Pola.

Café
Cualquiera diría que la palabra café es quindiana, ya que Quindío es el departamento colombiano de mayor identificación cultural con este producto. El café, sin embargo, es originario de Etiopía, de donde fue llevado a Arabia. Los árabes lo llevaron al Lejano Oriente y de ahí pasó a Europa. Por ese camino, los turcos lo conocieron y lo llamaron kahveh, que era palabra para referirse a las bebidas alcohólicas. El kahveh también estimulaba, sin necesidad de alcohol. Su nombre turco pasó al español como café, y de ahí se llamó coffee, en inglés; café, en francés; caffè, en italiano, y Kaffee, en alemán.

Coloquialismos

Entre los muchos vocablos coloquiales de estas tierras cafeteras, llaman la atención los siguientes:

mompa, mancorna, cacha, llave, candao, socio, compa, para llamar al ‘compañero’.
matahombres, ‘palas grandes para revolver la pila de café’.
pajarero, el espía de la competencia, que va investigando cómo va el cultivo de café del vecino.
franelo, prenda de vestir del trabajador.
ruanetas, indumentaria habitual del trabajador.
cachiporro, color rojo del café en el periodo de recolección. El nombre viene de la denominación peyorativa a los liberales por parte de los conservadores, por el color rojo de su bandera.
chapola, la planta de café en sus inicios. El nombre alude a la mariposa así llamada, por la similitud de su forma con la de la plantica.
joche, ‘perezoso’ o ‘lento’.
alcancía, huevo, ñapa, pucho, cuncho, ‘porción de café que se deja por agüero en el costal, para empezar con suerte el día siguiente.
zurriaga, ‘árbol sin hojas’.
A la plata se le dice mosca, dolorosa, limosna, varillas, mota, lana, pasta, níquel, parne, villegas, tablas, caturro, entre otras muchas denominaciones.
Al trabajador de los cultivos, zaino, oficial, cotudo, dril, franelo, leñatero, agrícola, montañero, colcha, arrobero, arrobeador, cosechero, plástico, semanero, obrero, trompa, jeta, campechano, cogedor, azadonero, según el caso.
A la comida, bitute, retaque, bonanza, papiada, cascajo, mute, cuchareo, tanqueo, chute, papeo, murrio, balastro, paila, mitute, repelo, fiambre, lata, golpe, canoa, según el hambre.

Fernando Ávila
Fundación Redacción

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