Edición Enero a Marzo 2019 Nº 120

Acortamientos
Lenguaje

Acortamientos

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Fernando Ávila - CORRECTA, Asociación Colombiana de Correctores de Estilo

Una clara tendencia del idioma es el acortamiento.

Todo se acorta. En el pueblito donde yo vivo, hace veinte años me decían en las tiendas «vecino», y ahora apenas me dicen «veci». En Colombia, cuando iba a un local de fotocopias, decía «Una de cada una», pero cuando fui a España a hacer mi posgrado me vi forzado a decir solo «Una de cada». Lo demás era redundante. Al expresidente Santos le encantaba decir «A la mayor brevedad posible», pero el Instituto Cervantes le jaló las orejas, y le dijo que la forma correcta era más reducida, «A la mayor brevedad». Yo le habría dicho que un «Cuanto antes» era más que suficiente.

Si yo digo que «Fui con María José desde Facatativá hasta el Valle del Cauca en motocicleta, para tomar fotografías de los zoológicos», y que «me acompañaron algunos fanáticos del cinematógrafo, incluidos mi otorrinolaringólogo y mi guardaespaldas, que iban en bicicleta», alguien me preguntaría por qué uso palabras tan supremamente largas, cuando podría expresar la misma idea con vocablos cortos, así: «Fui con Majo desde Faca hasta el Valle en moto, para tomar fotos del zoo, con algunos fans del cine, incluidos mi otorrino y mi escolta, que iban en cicla».

¡Claro! ¡Qué economía de letras!

Pues, bien, lo cierto es que estudios muy sesudos, realizados con las más modernas técnicas, han descubierto que la lectura de textos con palabras cortas es mucho más sencilla que la lectura de textos con palabras largas. Es más fácil leer «Va en tren a Zipa» que «Se encamina en ferrocarril hacia Zipaquirá». Y es más fácil leer «39», que «treinta y nueve» y mucho más que «treintainueve». Pero no solo eso. Es más fácil leer «Según Sócrates» que «De acuerdo con Sócrates», donde ya no estoy hablando de palabras cortas, sino de locuciones cortas. Y es más fácil leer frases cortas, «Me gusta mucho el nuevo color del logo», que frases largas, «Después de haber analizado la pigmentación previa y actual de nuestro logotipo, llego a la conclusión de que el color de la versión actual es más llamativa, impactante y fácil de recordar que la de la pieza gráfica que la precedió».

Pero pongámosle orden a este asunto.

Hablemos de cada uno de los acortamientos hoy institucionalizados: marcas, siglas, acrónimos, siglónimos, símbolos, abreviaturas, números, hipocorísticos, apócopes y aféresis.

Marcas 

Observe usted que las marcas se han ido acortando. Walt Disney abandonó hace años el Walt y se quedó solo con el Disney; Dunkin Donuts pasó este año a llamarse simplemente Dunkin; Pepsi-Cola hace mucho se redujo a Pepsi; Walmart Discount Stores es ahora la conocida cadena de ventas al detal Walmart, de frecuente aparición en el cine gringo. Por estos lares, el Banco de Colombia, tras diversas fusiones, pasó a llamarse Bancolombia; el desaparecido Banco Comercial Antioqueño cambió su nombre por un tiempo a Bancoquia, y luego se acortó aún más, BCA. Las grandes empresas del país tienen nombres tan cortos como Éxito, Argos, Avianca, Bavaria…

Siglas  

Las siglas son los nombres de las empresas privadas o entidades públicas formados con las iniciales del nombre original, como RTI, iniciales de Radio Televisión Interamericana; o DAS, iniciales principales de Departamento Administrativo de Seguridad.

Las siglas de hasta 3 letras se escriben en mayúscula fija, M-19, BP, UIS.

Las siglas no lexicalizadas, o sea, que no se pueden leer, sino que se deletrean, se escriben en mayúscula sostenida, ABC, American Broadcasting Corporation, o ICBF, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Hay siglas lexicalizadas confundibles, que se escriben también en mayúsculas sostenida para evitar la confusión, CESA, Colegio de Estudios Superiores de Administración, para que no se confunda con cesa, inflexión de cesar, «El actual rector del CESA cesa en su cargo el próximo año», o IDEA, Instituto de Estudios Ambientales, para que no se confunda con alguna otra buena idea.

Finalmente, hay siglas lexicalizadas inconfundibles de más de 3 letras, que se suelen escribir con solo la inicial mayúscula, Unesco, Unicef, Icfes, Dian, Dane…

Acrónimos

Las Cámaras de Comercio no distinguen siglas de acrónimos, pero en tipografía y artes gráficas sí se hace esa distinción. Sigla, como lo dije arriba, es el nombre corporativo formado por las iniciales, mientras que acrónimo es un nombre institucional formado con letras aleatoriamente escogidas de la denominación extensa original, para formar una palabra que se pueda leer, como Avianca, originalmente Aerovías Nacionales de Colombia S. A., y ahora, Aerovías del Continente Americano, S. A.; Ecopetrol, Empresa Colombiana de Petróleos, o Caracol, Cadena Radial Colombiana.

Algunos acrónimos tienen apariencia de siglas, como Icetex, que es sigla hasta la penúltima letra, y deja de serlo con la última, Instituto Colombiano de Estudios Técnicos en el Exterior, o Sena, cuya segunda letra (la e) convierte la sigla (SNA) en acrónimo, Sena, además de ser ‘río (de conocimientos)’.

Siglónimos

Los siglónimos se forman como las siglas y los acrónimos, pero no son nombres de instituciones, sino de cosas corrientes, es decir, nombres comunes, por lo que se escriben enteramente en minúsculas, ovni, objeto volador no identificado; sida, síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o láser, ‘light amplification by stimulated emission of radiation’.

Símbolos

Los símbolos forman parte del lenguaje universal, pues se usan en todos los idiomas. Hay símbolos alfabetizables, como H, hidrógeno; CD, disco compacto; ONG, organización no gubernamental, y símbolos no alfabetizables, como ®, marca registrada; $, pesos, o #, numeral.

Hay símbolos alfabetizables en mayúscula, como C, carbono; AM, amplitud modulada; COP, peso colombiano, y los hay en minúscula, como h, hora; t, tonelada, o km, kilómetros, y combinados, como kW, kilovatio, o He, helio. A veces, se encuentra dos símbolos, «80 km/h» (‘ochenta kilómetros por hora’).

Conviene notar que los símbolos no llevan punto, como sí lo llevan las abreviaturas.

Abreviaturas

La mayoría de las abreviaturas de nuestro idioma llevan uno o varios puntos: a. m., antes del meridiano; m., meridiano; p. m., pasado meridiano. Aquí es importante la precisión y el rigor al escribirlas, pues «730 AM» es una frecuencia radial, mientras que «7:30 a. m.» es una hora. Así mismo, «12 m» es ‘doce metros’, mientras que «12 m.» es ‘mediodía’, y «300 P. M.» son ‘300 soldados de la Policía Militar’, mientras que «3:00 p. m.» es una hora.

Después de cada punto de la abreviatura se deja espacio, a. C., antes de Cristo, D. E. P., descanse en paz; EE. UU., Estados Unidos. Esta última va doble por ser plural, como RR. HH., Recursos Humanos, o FF. AA., Fuerzas Armadas.Algunas abreviaturas se escriben con barra, c/u, cada uno; c/c, cuenta corriente; L/, letra de cambio, y otras van entre

paréntesis, (a), alias; (r), retirado, (e), encargado.

No confunda c. c., cédula de ciudadanía, con C. C., casilla de correos, ni con c/c, cuenta corriente.

Números

Los números arábigos han sido el mejor invento para escribir cantidades. Los números cardinales tienen su forma más clara en cifra, y la menos clara en una sola palabra. De menos a más grado de claridad: cuarentaiocho = cuarenta y ocho = 48; sesentaisiete = sesenta y siete = 67; noventaicinco = noventa y cinco = 95.

Los números ordinales se abrevian con el arábigo correspondiente, seguido de punto y de o volada, si es masculino; a volada, si es femenino, o er volado, si es apócope.

Decimoprimero = décimo primero = 11.o; decimoprimera = décima primera = 11.a; decimoprimer = décimo primer = 11.er. Observe que el femenino pegado solo cambia la última a, mientras que el separado cambia las dos últimas aes. Note también la diferente forma de tildarlos, según vayan pegados o separados. Y no pase por alto que antes de la letra volada va punto. No es lo mismo «25.o» (‘vigésimo quinto’) que «25o» (‘25 grados’).

Y otra cosa: no confunda el ordinal, vigésimo cuarto (24.o), trigésimo quinto (35.o), octogésimo primero (81.o), con el partitivo o fraccionario, veinticuatroavo (1/24), treintaicincoavo (1/35), ochentaiunavo (1/81).

Hipocorísticos

Los hipocorísticos son los nombres coloquiales cariñosos, que hoy suelen ser más cortos que el nombre original: la Nacho (la Nacional), Pili (Pilar), Lucre (Lucrecia), Pacho (Francisco), Gonza (Gonzalo).

Apócopes

Las apócopes son nombres que pierden el final, gran (grande), cuan (cuanto), kilo (kilogramo), taxi (taxímetro), ma (mamá), pa (papá).

Aféresis

Las aféresis son nombres que pierden el comienzo, chelo (violonchelo), bus (autobús), mano (hermano), chacho (muchacho), Lupe (Guadalupe), Tina (Martina).

Aprovechar todos estos recursos de acortamiento facilita la comunicación. Los muchachos de hoy lo saben, porque lo aplican en sus mensajes de wasap. Tienen su propio código de abreviaciones que exasperan a sus mayores, pero que permiten una más rápida y eficaz comunicación entre ellos. Muchos de sus acortamientos no están en el diccionario académico, como sí lo están las relacionadas en este artículo, pero qué duda cabe que #, %, $, &, H, h, etc., alguna vez exasperaron a nuestros antepasados, y hoy aparecen sin problema en los teclados, con el mismo derecho de 1, 2, 3, E, Q, B, w, g, h…

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