Edición Julio a Septiembre 2018 Nº 118

Una educadora que trabaja con amor
Gente

Energía para renovar vidas

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Cristian Montaño Restrepo es uno de los 5 colombianos que aspira a ganar el premio Hult Prize, la competencia de emprendimientos sociales más importante del planeta, organizada por la fundación y escuela de negocios  impulsada por el expresidente Bill Clinton.

Cristian Montaño Restrepo ha entendido que la energía es el alma de la sociedad humana y que aprovecharla creativamente significa transformar entornos en más sostenibilidad, alimentos, empleos y conectividad.

En sus ojos arde la llama de la pasión por lo que hace. A los 30 años, la vida de este joven quindiano se ha convertido rápidamente en una suma retos de gran magnitud que avanzan a la misma velocidad con la que se transforma su entorno.

Tiene una fuerza natural latente en la claridad de sus ideas.  De hecho, ese deseo de transformar su realidad, lo tiene hoy como uno de los 5 finalistas colombianos que encuentran y desarrollan innovaciones energéticas que puedan escalarse para mejorar las vidas de millones de personas en el mundo, a través del Hult Prize, la competencia de emprendimientos sociales más importante del planeta, organizada por la fundación y escuela internacional de negocios impulsada por el expresidente estadounidense Bill Clinton.

cristian montañoLa idea innovadora con la que participa este egresado del pregrado en Administración de Empresas de la Universidad La Gran Colombia Armenia y de la especialización en Gerencia de Procesos y Calidad de la Escuela de Administración de Negocios EAN, que debe poder expandirse y beneficiar a por lo menos 10 millones de personas en 5 años, es la recolección del aceite de cocina y su utilización como materia prima para la producción de biodiesel o biocombustible, que se obtiene a partir de lípidos naturales como aceites vegetales o grasas animales.

Este reconocimiento, al que por Colombia aspiraron 60 emprendedores, de los cuales Cristian y cuatro más avanzan a la fase final, es un acelerador para los emprendimientos que desarrollen jóvenes estudiantes brillantes que competirán por un millón de dólares para poner en marcha su empresa de innovación social.

Emprender para ganar

Cristian ya es un ganador.  Desde que se graduó de su pregrado tenía claro que su bandera debía ser la protección del medio ambiente, y empezó a trabajar en empresas que promovían el reciclaje y el desarrollo sostenible, porque sus principios de vida se orientan a aprovechar creativamente toda su energía.

Hoy, a través de su empresa Reaceico, da un manejo especial al aceite usado de cocina, procurando que no sea entregado al mercado negro, y buscando establecer un nuevo modelo de gestión de recolección que certifique además que las personas y las empresas no contaminan y disminuyen la huella de carbono.

Asociado con otros emprendedores de la Costa Atlántica colombiana, trabaja en el reciclaje de aceite vegetal usado, vidrio, plástico y cartón, con el fin de brindarle a la comunidad alternativas de vida sostenibles.  300 empresas en todo el país reciben su asesoría, y a la par generan empleo para 15 personas.

Cristian ha sido invitado a conferencias internacionales, para hablar sobre el desarrollo de esta industria del país, y aunque valora la dimensión y el impacto de las demás ideas, sigue formándose académica y socialmente, y trabajando en sus procesos empresariales, pues la empresa exporta a Holanda y España y siembra árboles nativos en la región Caribe como mecanismo de compensación.

Sabe de los grandes esfuerzos en tiempo y planeación que debe hacer como joven emprendedor, pero tiene en su mente grandes metas. Destina tiempo completo a vender la idea de que el futuro es de todos, no solo para él y su familia, sino para ayudar a la sociedad en temas de salud pública. Lo ha tenido claro desde que era niño y estudiaba en el Colegio San José de Armenia, y hoy, a pesar de residir y hacer empresa en otra región del país, aspira muy pronto a consolidar procesos en la tierra que lo vio nacer, en la que guarda profundas raíces de amistad con profesionales que como él, también piensan en revertir todos sus logros y conocimiento en favor de los quindianos.

Su fe en Dios es inquebrantable, y su gratitud con la familia, que han sido testigo de estos primeros triunfos.  Mientras acaricia el sueño de impactar la región que lo vio nacer, de tener un reconocimiento internacional como gestor de aceite usado de cocina para biodiesel y de tener una planta propia de procesamiento para producir, comparte con su gran coequipera, su esposa Paola Grimaldo, una joven gerente de grandes metas, y con sus hijos Valentina, de 11 años, y Matías de 3 meses, con quienes vive en Bogotá.

Su gran inversión es el capital personal de compartir en familia, de viajar al Quindío y reunirse con sus padres, Luis Elías y Elsa Yolanda, y sus hermanos menores Luis Miguel y Manuela, a disfrutar de las comidas familiares en las que después de cocinar, juegan a los dados para ver quién debe lavar la loza.

Cristian tiene la certeza de que emprender es ganar. También ahí, en los detalles de la cotidianidad, su mente seguirá buscando soluciones creativas e innovadoras para objetivos universales que potencien la magia de la energía y transformen vidas aportando al desarrollo social, generando electricidad y agua para comunidades aisladas, y sobre todo, energía esencial para dignificar la vida de los demás con desafíos audaces como este en el que compite.

Tags: Gente,Energía para renovar vidas

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