Edición Octubre a Diciembre 2017 Nº 115

El maestro de artes
Región

El maestro de artes

Transformador de espíritus, formador de juventudes, más que profesor, Jairo Ramírez Salcedo es un maestro de vida. Este artista y educador quindiano es un promotor de la memoria, de lo que fuimos y lo que somos como habitantes del Paisaje Cultural Cafetero.

Las inmensas paredes del colegio INEM José Celestino Mutis cuentan historias. En un día, unas semanas, meses, poco a poco fueron cobrando vida con los dibujos, los colores, las formas, los personajes que los aprendices del profesor Jairo Ramírez Salcedo iban plasmando en ellas. Remembranzas de nuestro pasado precolombino, estampas cotidianas del Paisaje Cultural Cafetero, figuras abstractas que parecen no significar nada pero que permiten que los jóvenes se expresen, se liberen, es lo que se ve en las instalaciones de esta institución educativa.

Detrás de estos murales, de este arte hecho por jóvenes, por estudiantes de colegio, que se sale del museo y de las aulas para que cualquiera pueda apreciarlo, están las enseñanzas del maestro de educación artística Jairo Ramírez Salcedo, un apasionado de los temas vinculados a la herencia olvidada de los alfareros y orfebres prehispánicos.
Durante más de cuatro décadas como docente en el área de educación artística, él ha logrado desarrollar en sus discípulos habilidades significativas para expresar y comprender, a través del arte, los conflictos sociales y educativos que se viven en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana y de la convivencia escolar y comunitaria.

«Mi labor como docente ha consistido prioritariamente en ejercer como orientador y guía del proceso creativo de los jóvenes. Acompañarlos en la concepción y desarrollo de sus obras en grandes paredes me ha demostrado la potencialidad artística que tiene la juventud, cómo logran interesarse por conductas proactivas pacíficas, dejan al lado la violencia, la agresividad y la irresponsabilidad. Es un ejercicio de tolerancia que genera en ellos el sentido de lo estético, como muestra clara de una formación que se fundamenta en valores y principios favorables a la vida y a la convivencia», afirma el profesor Ramírez.

Licenciado en Diseño Gráfico y Tecnología Educativa de la Universidad del Quindío, estudió para enseñar, para ser profesor, pero no para ser un artista. En eso es un autodidacta, amante de su tierra, que ha dedicado parte de su vida a rescatar la iconografía Quimbaya y darle acentos contemporáneos por medio de texturas, transparencias, superposiciones, narrativas gráficas y atmósferas precolombinas llenas de vitalidad y movimiento.

Los temas de sus pinturas, muchas de gran formato, que incluyen murales, permiten construir no solamente una imagen del pasado sino una reinterpretación de nuestros propios orígenes, para acercarnos al color, las formas y las luces de una historia no suficientemente documentada por la ‘historia oficial’, que se diluye en los libros de texto convencionales, pero que con su obra regresa a nuestro presente cultural evocando cercanías con nuestra propia fisonomía y actuales costumbres.

Las formas abstractas también hacen parte de su expresión artística. Ellas le permiten flexibilidad a la hora de crear y soltar emociones, es un juego que le facilita la mezcla de colores y geometrías, y que al mismo tiempo estimula la capacidad interpretativa de sus aprendices y de los espectadores. La admiración y el respeto que le tienen los jóvenes que a lo largo de los años han pasado por sus liberadoras clases llevaron a que el INEM tenga un museo de arte con su nombre.

Fuera de las aulas del INEM, en su Ramírez Taller y Galería, en el norte de Armenia, promueve nuevos nombres en la escena plástica de la región, expone y comercializa sus obras. Pero especialmente, allí, con su hijo Germán David, otro gran artista, forma a las nuevas generaciones en el difícil camino del arte, y contribuye a difundir el trabajo estético entre personas que pintando hallan una forma de bienestar y encuentro con amigos y colegas creativos.

Como profesional y como gran artista, reconocido en Colombia y otras latitudes exponente de la plástica, Jairo Ramírez ha dedicado su vida a educar para la sensibilidad, convencido de que desde el arte se genera un encuentro visual y vital con las emociones y la libertad.

Tags: Región,El maestro de artes

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