Edición Abril a Junio 2019 Nº 121

Redes sociales en la familia
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Redes sociales en la familia

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Por: María Elena López - Psicóloga de Familia

SEIS CLAVES PARA MANEJAR LA INFORMACIÓN

Si algo define las redes sociales es la gran posibilidad de estar informados: desde una noticia de interés mundial que ocurre a kilómetros de distancia hasta el plan que un amigo querido tiene el viernes en la tarde. Todo esto, además, en tiempo real, es decir, en el mismo momento en que está ocurriendo. Los avances tecnológicos de las plataformas digitales, como Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y muchas otras, definitivamente han transformado la manera como nos relacionamos, vemos el mundo y tomamos pequeñas y grandes decisiones.

Una de las inquietudes centrales en el buen uso de estas plataformas tiene que ver con el tipo de información, la cantidad y la forma como esta se maneja. Pero especialmente en lo que toca a niños y jóvenes que son usuarios activos de estos medios y que acceden a ellos con gran facilidad; orientarlos en el manejo adecuado de toda esa información resulta hoy en día un desafío urgente. Padres y educadores deben arreglárselas para enseñar a sus hijos y alumnos a usar las redes sociales de forma más inteligente, de tal manera que les permita aprovechar las oportunidades que da internet, pero al mismo tiempo minimizar los riesgos y peligros, y lograr así el equilibrio entre los aportes positivos y negativos.

Los invito a considerar algunos puntos de inquietud que es importante conocer y evaluar, y respecto a los cuales conviene emprender acciones, desde la familia, dirigidas a alcanzar el objetivo de lo que algunos han llamado “alfabetización digital”, en un mundo eminentemente tecnológico.

1. MODULAR LOS NIVELES DE CREDIBILIDAD

Muchos estudios muestran que la gran mayoría de los niños y jóvenes creen todo lo que leen o ven en internet. Es preciso conversar tanto en el colegio como en casa sobre las informaciones falsas, engañosas o tergiversadas. Explicar que muchas personas ponen contenidos que no son confiables, verídicos o comprobados, con el propósito de atraer la atención, generar seguidores, desinformar, engañar u obtener lucro personal. Este es un proceso que se puede hacer con la colaboración de todos, pues en la mayoría de las familias, hoy en día, todos sus miembros tienen acceso a las redes.

2. AUMENTAR LOS CRITERIOS PARA IDENTIFICAR INFORMACIÓN FALSA

Cada vez es más difícil saber en las redes qué es verdad y qué es mentira. Un objetivo prioritario es evitar que los jóvenes den por cierto todo lo que ven en internet, y favorecer que aprendan a distinguir la información confiable de la que no lo es. Muchos jóvenes y niños juzgan, por ejemplo, la credibilidad de la información de un trino teniendo en cuenta únicamente los detalles que contiene o por el tamaño de la foto. Es importante ilustrarlos acerca de las muchas maneras de adulterar la información. Para esto se requieren acciones que van desde estar muy actualizados en las posibilidades reales que tienen todos estos canales virtuales hasta tomarse el trabajo de verificar las fuentes y contrastar la información.
 
3. DIMENSIONAR EL IMPACTO DE LA INFORMACIÓN QUE PUEDE RESULTAR NOCIVA

En este punto la tarea consiste en guiar a los niños y a los jóvenes para que identifiquen qué los motiva a compartir una determinada información, cuál es la finalidad, la intención o el motivo al publicar determinados contenidos. Muchos comentarios, mensajes, fotos que se comparten pueden parecer inofensivos, graciosos o cómicos, pero en realidad resultan lesivos o violentos para algunas personas. Igualmente, los chismes, los rumores, las murmuraciones, las burlas pueden incrementarse y llegar a afectar seriamente a quien es objeto de ellas. Saber cuándo algo está bien o está mal, en términos de que afecta el bienestar de otros, es una distinción fundamental en el buen uso de las redes.

5. USAR LOS VALORES SOCIALES COMO UN REFERENTE

Uno de los objetivos que mayor desafío implica para padres y educadores es promover acciones y valores que se vuelvan un criterio a la hora de usar internet en sus múltiples aplicaciones. Se trata de generar conciencia acerca de los principios y valores que están en juego cuando se relacionan con otros a través de este medio. Estos funcionan igual que en la vida real o el mundo offline.

Ayudarles a calcular las consecuencias y a pensar en los demás con respeto en cuanto a temas concretos, como la posibilidad de que un juego pueda volverse acoso en línea, el estar actuando bajo prejuicios o creencias infundadas, o haciendo incitación a conductas inadecuadas. Ilustrar acerca del alcance que puede tener la información que se pone y el grado de visibilidad que se le da. El efecto que tiene crear perfiles falsos, dar rienda suelta a las publicaciones, comentarios, invitaciones o actuar de manera impulsiva al momento de colgar notas en sus muros o mandar trinos en Twitter.

6.TOMAR LAS PRECAUCIONES NECESARIAS

Es posible utilizar las redes sociales en forma segura. Uno de los primeros pasos es familiarizarse con Facebook y sus herramientas de seguridad, privacidad y administración de perfiles. Conocer cómo funciona, cómo se publica, y dónde y cómo se regulan los contenidos y se usan las estrategias de denuncia, que permiten que los usuarios reporten material ofensivo de fotos, textos, grupos, personas o páginas.

Los niños y jóvenes deben atender las precauciones requeridas al momento de aceptar una invitación o llenar informaciones solicitadas, seguir las pautas de edad para el uso de la red, no aceptar solicitudes de amistad de desconocidos, y reconocer la forma correcta de compartir información. Así como conocer la forma de denunciar contenidos o comportamientos abusivos, o las alternativas de protección de la privacidad específica.

 

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